Hay proyectos que tardan años en encontrar su forma final, y “Madre Carajo” es uno de ellos. Lo que hoy es un libro empezó como algo mucho más modesto: conversaciones, talleres, reuniones dentro de Transvida, la organización costarricense que trabaja con mujeres trans. Ahí, entre esas actividades, empezaron a aparecer historias que con el tiempo se volvieron personajes, y esos personajes terminaron convirtiéndose en una obra de teatro y, ahora, en un libro.
Detrás de todo esto está Camila Schumacher, autora ya reconocida dentro de la literatura costarricense — ganadora del Premio Nacional de Literatura en 2019 por “Atrevidas: relatos polifónicos de mujeres trans”. Schumacher acompaña a Transvida desde hace tiempo, y fue justamente en ese acompañamiento donde nació la idea de darle forma escénica a las historias de las mujeres con las que trabajaba.
Esa idea se materializó en abril de este año, cuando “Madre Carajo” llegó al Teatro de las Artes de la Universidad de Costa Rica, del 9 al 12 de abril, como una coproducción entre el Teatro Universitario, Transvida y el Centro Dramático de Gravedad Narrativa Costarricense. La adaptación y dirección estuvieron a cargo de Mara Toruño, y la puesta en escena reunió un díptico de historias que aborda la maternidad, las complejidades familiares y la discriminación desde las vivencias de mujeres trans en el país.
Sobre el escenario, esas historias tomaron cuerpo gracias a un elenco que incluyó a Zoraya Mañalich, Jimena Franco, Natalia Porras y Melissa Vargas, las actrices que le dieron rostro y voz a este díptico durante toda la temporada en el Teatro de las Artes.
Lo interesante de esta obra es de dónde salieron los personajes: no fueron inventados desde cero en un escritorio, sino construidos a lo largo de talleres reales, con mujeres reales compartiendo fragmentos de su propia vida. Esa base explica por qué la obra se siente tan distinta a una ficción convencional. Hay algo ahí que solo se consigue cuando la historia nace de la experiencia vivida, no de la imaginación sola.
El proceso ni siquiera se detuvo cuando terminó la temporada en el teatro. Schumacher siguió trabajando el texto hasta convertirlo en libro, publicado por Editorial Perro Azul bajo el título “Madre Carajo. Dos historias y media”. La presentación fue el 19 de junio, en el Centro Cultural de España, con entrada gratuita, un gesto que también dice algo: que estas historias estaban pensadas para ser accesibles, no reservadas a quien pudiera pagar una entrada de teatro.
Como bien lo resume la propia autora, el teatro es efímero, cada función es irrepetible, y una vez que termina la temporada, esa experiencia específica no vuelve a existir de la misma forma. El libro, en cambio, le da a estas historias algo que el teatro no puede ofrecer: permanencia. Ahora cualquier persona puede volver a esas voces cuando quiera, sin depender de una fecha de función ni de un boleto agotado.
Hay algo que vale la pena subrayar de todo este recorrido: empezó como activismo, se convirtió en arte escénico, y ahora existe como literatura que va a quedar en bibliotecas y estanterías. Es un recordatorio de que contar nuestras propias historias, con nuestras propias palabras, sin que nadie más las traduzca o las suavice, es en sí mismo una forma de reclamar un lugar que durante mucho tiempo se nos negó.
“Madre Carajo” no es solo una obra ni solo un libro. Es la prueba de que las historias de las mujeres trans costarricenses merecen ocupar un escenario, una portada, una biblioteca el mismo espacio que ocupa cualquier otra historia que se considera “literatura seria”. Y esa, en sí misma, ya es una forma de justicia.